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Lesión de la médula espinal

Lesión de la médula espinal

¿Qué es la médula espinal?

La médula espinal es el conjunto de nervios que se encarga de transportar todos los impulsos nerviosos del cerebro al resto del cuerpo y viceversa. Mide alrededor de 30 centímetros de largo y se extiende de la base del cerebro hasta la cintura.

Es parte del sistema nervioso central que junto con el cerebro y a través de los 31 pares de nervios raquídeos que forman el sistema nervioso periférico, comunica las sensaciones de tacto, dolor, temperatura, entre otros más y también dicta órdenes inconscientes como el tránsito intestinal, la presión arterial, control de la temperatura corporal, control de esfínteres, entre otros.

Es en realidad una compleja estructura nerviosa que conecta al cerebro con el resto del cuerpo.

 

Lesión medular

Una lesión medular corresponde a una interrupción de alguno de los nervios, provocando pérdida de sensibilidad de los territorios recogidos por los nervios por debajo del nivel de la lesión, incapacidad de movilidad en estas mismas zonas y lesiones asociadas a las funciones corporales inconscientes de acuerdo a la altura de la lesión.

La principal causa de una lesión medular es un traumatismo, accidente de tráfico, precipitación (caídas) o traumatismos de alta energía. El tipo de lesión que la médula sufre en estos casos se puede identificar en tres grandes tipos:

 

  • Afectación de la médula espinal. Es decir, la médula sufre compresión o aplastamiento frecuentemente por una vértebra desplazada o fracturada.
  • Infarto medular por desplazamiento de las vértebras debido al impacto.
  • Inflamación de la médula que desata la propagación de líquidos tóxicos para la médula.También es posible presentar lesiones por tumores o infecciones, este tipo tiene una mayor capacidad de recuperación que las lesiones traumáticas.La rapidez diagnóstica será un paso importante en el tratamiento de la lesión, se debe comprobar su estado desde el punto de vista neurológico, es decir sensibilidad y movilización de brazos y piernas, para pronosticar el nivel de la lesión, ya sea lesión completa, en la que no hay nada de movilidad ni sensibilidad o lesión incompleta, en las que existe algún grado de movilidad por debajo de la lesión y se clasifica en progresiva o regresiva.

El tratamiento va estrechamente ligado con el nivel de la lesión, existen tratamientos médicos basados en fármacos que controlan la reacción inflamatoria, se emplea también el tratamiento quirúrgico en pacientes en los que la lesión lo requiera y el tratamiento nuerorehabilitador que consiste en un manejo integral para asegurar la mejor calidad de vida, evitando la aparición de úlceras por presión, infecciones respiratorias y urinarias y otras complicaciones médicas.

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