Hernia de disco lumbar… ¿Qué es y cómo tratarla?

Para comprender la hernia de disco lumbar, primero debemos conocer más sobre la anatomía de la columna vertebral.
La columna está compuesta por 24 vértebras apiladas entre sí y cada una de ellas contiene los denominados “discos intervertebrales”, que son los que absorben el impacto del movimiento. Estos discos, a su vez, se conforman por 2 partes, un núcleo de consistencia gelatinosa y un anillo resistente y flexible que lo protege.
La hernia de disco se origina cuando el anillo fibroso se debilita y posteriormente rompe. Esto deja una ventana de salida del núcleo pulposo hacia el trayecto de los nervios, dando compresión e inflamación como la conocida ciática.
Cuando esto sucede en alguna de las 5 vértebras inferiores, que son las que conforman la columna lumbar, se le denomina “hernia de disco lumbar”.
Causas de la hernia de disco
Los discos pueden herniarse principalmente por el uso inadecuado de la columna. Por ejemplo, por trabajos forzados que impliquen la carga de objetos pesados, posturas prolongadas que lastiman los discos, sobrepeso, y por supuesto, actividades deportivas que llevan al límite al cuerpo en sus capacidades de carga, como la Halterofilia o el CrossFit. La edad conlleva siempre un proceso de desgaste natural, que al combinarse con los factores anteriores tendrá como consecuencia la aparición de dolor.
Síntomas de la hernia de disco lumbar
El dolor de espalda baja es el síntoma principal y la primera manifestación de este padecimiento. Esta molestia a veces puede venir acompañada de ciática y debilidad o adormecimiento de una pierna y/o pie.
Consecuencias
Debido a los síntomas que se presentan en piernas y pies, muchos temen que las hernias de disco puedan causar parálisis, sin embargo, esto no suele suceder, ya que solo ciertos grupos musculares son afectados y la progresión es muy lenta.
Una de las consecuencias más comunes es la imposibilidad de hacer las actividades cotidianas debido a los fuertes dolores y limitaciones en las extremidades inferiores.
Tratamiento
Si solo se presenta dolor de espalda, se podrá optar por un tratamiento no quirúrgico, con terapia, reposo y medicamentos. Si este dolor viene acompañado de déficits neurológicos, es posible que sea necesario recurrir a neurocirugía para eliminar la parte de la hernia que causa presión sobre los nervios y así aliviar los síntomas.
La cirugía para hernia discal actualmente es considerada segura y efectiva. En pacientes que son buenos candidatos, las posibilidades de éxito pueden ascender hasta un 95%, mejorando su calidad de vida y devolviéndoles la capacidad de realizar actividades que antes no podían.
Un gran porcentaje de los pacientes que se han sometido a estos procedimientos neuroquirúrgicos, consideran que valió la pena el riesgo por los beneficios que obtuvieron.
Cabe mencionar que para conservar los resultados de la cirugía, es necesario mantenerse en peso, hacer ejercicios de baja y media intensidad de forma regular y cuidar la columna evitando los objetos pesados y los movimientos bruscos.
Acude con un neurocirujano para saber qué tratamiento es el más adecuado para ti. Recuerda que entre más tiempo dejes pasar, la posibilidad de éxito es más baja. Atiéndete desde los primeros síntomas.